Una parte importante del tiempo de la gestión gerencial se emplea en resolver problemas.
El reto que tienen las empresas de mejorar continuamente obliga a que la solución de problemas se haga de una forma metódica, sistemática y definitiva.
Definir el problema en términos numéricos, fijar una meta de mejoramiento retadora pero alcanzable, identificar las causas, plantear y ejecutar las acciones que las contrarresten y finalmente verificar para normalizar, son los pasos necesarios para solucionar los problemas de raíz.
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